¿FUNCIONA MADRID CENTRAL?

Madrid Central. Fotografía del Ayuntamiento de Madrid publicada en Diario de Madrid.

De un tiempo a esta parte, desde que se puso en marcha la iniciativa de Madrid Central por parte del Ayuntamiento de la Capital, nos hemos tenido que merendar, día sí y día también, con algún “estudio” sobre el funcionamiento de esta herramienta de gestión urbana diseñada para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

Hemos visto estudios que aseguraban tener pruebas de que Madrid Central funcionaba rebajando considerablemente la contaminación, y otros estudios que decían todo lo contrario, hablando incluso de efectos perniciosos o contraproducentes de la medida. Vamos ahora a jugar un rato con los datos para ver qué hay de verdad en cada caso.

En primer lugar, para ver si Madrid Central funciona o no, vamos a coger una estación que esté dentro de la almendra central (e.g. Plaza del Carmen) y la vamos a comparar con una estación fuera de este ámbito (e.g. Escuelas Aguirre), durante el mes de diciembre, que la medida ya estaba en marcha, y para el conocido NO2, que es el que activa el protocolo habitual de estas fechas.

Resulta evidente, por las gráficas de cajas siguientes, que las concentraciones de Madrid Central (Plaza del Carmen) son inferiores a las de la otra estación en el exterior (Escuelas Aguirre), así que podemos concluir con certeza que la calidad del aire en la almendra central de Madrid es mejor que fuera de ella una vez adoptada la medida.


El truco aquí está en comparar con la estación de Escuelas Aguirre (una de tráfico), ya que si lo hacemos por ejemplo con la estación de Méndez Álvaro (una Urbana de fondo, igual que la de la Plaza del Carmen), podremos comprobar que la calidad del aire es similar, o incluso mejor fuera de la almendra central. Gracias a esto podremos decir que Madrid Central no tendría ningún efecto sobre la calidad del aire, o que incluso es peor. Ahí os dejo la gráfica que justifica que Madrid Central no vale de nada. Pero no os enfadéis, seguid leyendo.





Ahora que ya hemos descubierto la primera trampa, estamos preparados para protegernos de tomaduras de pelo. No puede uno comparar churras con merinas, ¿verdad?. Ahora bien. ¿Por qué comparar entre dos estaciones nos va a servir para saber si la medida de Madrid Central funciona?. ¿En qué manera eso me dice cómo estaba funcionando antes?. Lo suyo sería comprobar cómo ha evolucionado la contaminación antes y después de poner en marcha Madrid Central. Lo suyo sería, por lógica, hablar de la estación de Plaza del Carmen antes y después de dicha medida.

Eso es lo que tenemos en la siguiente gráfica, y la verdad es que los resultados no son tampoco nada halagüeños, la calidad del aire va a peor comparando noviembre con diciembre para la estación del centro de la almendra y la tendencia es creciente, así que podemos decir que la medida de Madrid Central no ha beneficiado en nada a la calidad del aire en la zona, llegando incluso a empeorarla.



¿Pero cómo es posible que prohibir la entrada de coches empeore la calidad del aire de una zona?. En esta última falacia más de uno habrá caído rápido. No podemos hablar de evolución en dos meses sin tener en cuenta que diciembre es uno de los meses del año con peores condiciones ambientales para la calidad del aire. No es que Madrid Central no funcione, es que necesitamos de más datos para evaluar si su evolución es la que cabría esperar, y hacerlo para los dos últimos meses no es lo más correcto.

Veamos por lo tanto que sucedía con esta estación años atrás para estos mismos meses, quizás de esta forma podamos ver si ha subido mucho o poco en el mes de diciembre, o descubrir algún efecto disruptivo en la medida de Madrid Central. De lógica es pensar que con la nueva medida adoptada la subida ha tenido que ser mucho menor, a pesar de la incidencia del funesto mes de diciembre.

Pues bien, aquí también dependerá de cómo comparemos el dato. Si lo miramos respecto a 2017, los contrarios a Madrid Central podrán afirmar que la medida no solo no funciona, sino que podría estar afectando de forma negativa a la calidad del aire, mientras que si lo comparamos con otros años, como el 2016 podríamos alegar que la subida es prácticamente la misma que la experimentada en anteriores ejercicios, incluso vislumbrándose un menor crecimiento en los picos máximos de contaminación. Ahí os dejo ambas gráficas que apoyan y desmienten la eficacia de Madrid Central. ¿Con cuál os quedáis?




Esta claro que este método de comprobación no puede funcionar, y siempre será sesgado y no aportará información. Las fluctuaciones dentro de una misma estación, y los extremos cada vez más marcados que se dan en las condiciones meteorológicas por culpa del cambio climático, nos impiden darnos cuenta de si Madrid Central funciona de verdad aún pesar de las inversiones térmicas del invierno.

Pero, entonces ¿cómo lo hacemos para buscar la verdad absoluta?. Una solución podría ser comprobar cómo estamos evolucionando en la estación respecto a las estaciones más cercanas, para los meses de noviembre y diciembre. Al fin y al cabo la evolución por las condiciones meteorológicas debería ser similar, salvo en Plaza del Carmen, si es verdad que la medida de Madrid Central funciona.

Volvemos pues a calcular diagramas de cajas, pero en esta ocasión para varias de las estaciones de la zona y comparando los meses de noviembre y diciembre, y el resultado será el que acompañamos a continuación:






En principio la evolución no es especialmente positiva en diciembre para ninguna estación, ni siquiera para la que forma parte de la zona de Madrid Central. Es evidente que no se pueden poner vallas a la atmósfera, y que la situación anticiclónica y de estabilidad termina por difundir pésimos niveles de calidad del aire a cualquier rincón de la capital, tenga o no restringida la circulación de coches.

Pero sí que hay un fenómeno en el que parece que Madrid Central tiene un efecto, y que además podría ser positivo, y este es el que se observa en los conocidos como “outliers”, valores atípicos o datos fuera de rango, o lo que para el común de los mortales serían los valores máximos o picos de contaminación.

Tal y como se observa en la gráfica, estos “outliers” para Madrid Central se mantienen estables y dentro de un rango mínimo, aun incrementándose en número. Esto significa que, mientras que para el resto de estaciones de la capital los valores pico se disparan debido al tráfico rodado, Madrid Central consigue controlar estos máximos y evitar su incremento, lo cual es en sí un fenómeno positivo, aunque sea una victoria pírrica dada la entidad del impacto global de la contaminación en la capital.

Se puede ver este efecto también al tratar los datos para un mayor número de estaciones de control de la capital, pudiendo comprobarse que el NO2 en sus valores máximos se dispara en todas las estaciones de la red del Ayuntamiento de Madrid. Lo vemos por ejemplo al comprobar cómo evolucionan los diferenciales (diciembre – noviembre) para los distintos estadísticos calculados para las distintas estaciones.




Estudio realizado en base a los datos públicos de la red de calidad del aire del Ayuntamiento de Madrid haciendo uso del lenguaje de programación estadística R y paquetes como Openair. Planos en base a GoogleEarth

Comentarios

  1. Buen trabajo.
    Quizá otra visión sería usar "escuelas aguirre" como "patrón de calibración", y comparar cómo evolucionaba "plaza del carmen"/"escuelas aguirre" en 2016, en 2017 y 2018 en esos meses, de modo que eliminamos las diferencias meteorológicas entre años, al usar "escuelas aguirre" como valor de referencia. No sé si saldría algo...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy buenas Guli, muchas gracias por comentar.

      En primer lugar, hay que tener en cuenta que el ejercicio de Madrid Central está hecho con muy pocos datos, y más en el afán de criticar cómo se tergivensan los datos para contar una u otra versión que para sacar una conclusión fiable y definitiva.

      La intención era despertar el espíritu crítico y analítico en el lector. Necesitaremos más tiempo para comparar el histórico de la propia estación antes y después y comprobar como han evolucionado los estadísticos correspondientes respecto a otras zonas.

      Respecto a lo que me propones, es una muy buena idea, y de hecho así lo hice con esta estación y las demás (Ventajas de usar R), pero estudiar sólo dos meses del año y su evolución no arroja datos concluyentes, pues son periodos muy cortos, muy influenciados por eventos extremos aleatorios, y además en zonas con distintas fuentes (fíjate en la variabilidad de la gráfica 4). En definitiva, demasiadas interferencias para sacar una evolución coherente.

      Lo más que podemos hacer ahora mismo es lo que ves al final del artículo: Comparar evoluciones entre estaciones en esos dos meses (que es más o menos lo que propones) y estudiar las diferencias que pueda haber entre unas y otras. Y haciendo esto lo más que podemos concluir es que Madrid Central ha experimentado una disminución en los picos de NO2.

      Lo más triste para alguien como yo, freak de los datos, es que no puedo ni incluir la meteorología en el estudio (no hay datos), ni puedo siquiera estudiar otros contaminantes que si que creo que han podido mejorar más, como son partículas y ruido (dado el descenso de circulación de vehículos en la zona), que también son importantes para la salud, incluso más que el propio NO2.

      Un abrazo, y gracias por tu aportación (y perdón por la parrafada).

      Eliminar

Publicar un comentario

Tus comentarios son siempre bienvenidos. Agrega aquí lo que desees en relación al artículo publicado.

Entradas populares de este blog

ALMACENANDO ENERGÍA (I): Guardando el calor.

El Greenwashing o cómo engañar con el medio ambiente.