Ser ECO-Fashion esta de MODA.

Si definimos la moda como el arte de vestir y de amoldar las prendas y accesorios al hombre y la mujer en base a una serie de parámetros funcionales y de estética, muy probablemente lleguemos a comprender que la moda ha existido siempre, incluso diría que es algo implícito al hombre, a su evolución y a su innato egocentrismo.


Sin embargo, el concepto de moda, tal y como se conoce hoy en día, no apareció hasta el renacimiento, donde empezó a profesionalizarse, y fue evolucionando hasta alcanzar, ya en el siglo XIX, los niveles actuales, coincidiendo con la aparición de la máquina de coser, la auténtica revolución industrial de la moda.

En el Siglo XX ya hemos conocido otro concepto perverso de la moda, que se concibe como un arte fugaz en el tiempo, cuyo periodo máximo de pervivencia no se corresponde con la prenda elaborada sino con el capricho pasajero de una sociedad, que obedece al dictado de algunos y se basa en la ansiedad por estar a la última de otros.

photo credit: Paco CT via photopin cc

Además, con la globalización de los últimos años la moda se ha democratizado y se ha hecho accesible a mucha más gente, en muchos más lugares. El mundo entero se ha convertido en una tienda de ropa y accesorios, y ahora cualquiera puede comprar y vender moda, copiar modelos y estilismos, crear tendencia e incluso ser un crítico de moda.

Intimamente unido a este fenómeno de la globalización y al negocio funky ha aparecido también en los últimos años el fenómeno del "fast fashion". Un fenómeno, inventado por las grandes marcas de ropa, que elimina el concepto de las antiguas temporadas propuestas por los diseñadores clásicos (otoño-invierno, primavera, etc) y pasa a proponer colecciones fugaces con cambios de escaparates rápidos, pudiendo dar lugar a la aparición de hasta 8 colecciones distintas a lo largo de todo el año.

El fenómeno del fast fashion, del que son grandes exponentes algunas firmas españolas, se basa en el principio de mezclar logística, tecnología informática y procesos productivos altamente flexibles para ofrecer al cliente colecciones con duraciones breves a precios asequibles, una gran variedad y una velocidad alta de renovación y servicio, que permite poner en el mercado nuevas prendas, o servir a un cliente un pedido perfecto, en 24 o 48 horas, o incluso cambiar una colección completa en 15 días.

La moda es hoy por hoy un mercado que evoluciona de espaldas a la sociedad y el entorno, que busca generar desigualdades a través de la constante novedad y el producto elitista, propone el consumo como único remedio a la insatisfacción y busca la venta desaforada asociada a un impacto ambiental y social cada vez más insostenible.

Así, la moda se ha convertido ya en un sistema abierto, accesible y altamente volátil, que acelera la producción de ropa, la sensación de cambio y evolución, y por tanto la ansiedad de los más fashion por adquirir el último diseño que el icono de moda de turno ha puesto en la publicación diaria de su blog, evidentemente con el patrocinio de alguna gran marca, llegando incluso a generar auténticos enfermos de la moda, los ya conocidos como compradores compulsivos.

A modo de reseña sobre esta evolución basta decir que, a pesar de la crisis, el mercado global de prendas de vestir creció entre 2007 y 2012 algo más de un 17,2%, habiendo experimentado una aceleración importante en el último año. Aunque determinados países especialmente afectados por la crisis económica, como España, han experimentado un descenso en el volumen de compras, la tendencia global prácticamente ni ha notado esta crisis y se mantiene claramente el alza.

Elaboración propia a partir de datos del Informe 2013 del EAE Business School.


Ante este escenario desenfrenado de caos controlado cabe preguntarse, ¿cuál es el impacto que estamos generando sobre el medio ambiente? ¿qué podemos hacer para reducirlo?...


El impacto ambiental de la moda.

La moda, como cualquier otra actividad humana, genera un presión sobre el medio ambiente. De hecho, la moda, al igual que otras necesidades básicas a cubrir por el ser humano, genera una presión sobre los recursos y la calidad del medio ambiente que se traduce siempre en un impacto ambiental muy elevado, debido al enorme volumen de seres humanos que anhelan cubrir esta necesidad de la mejor forma posible.

Algunos estudios cifran de hecho el consumo de textiles de un europeo medio en 14 kg/año, siendo responsable del 5% de la huella de carbono de un ciudadano medio y del 1,5% del volumen total de los residuos generados por este, no reciclándose más de un 13% de ellos.
A este importante impacto tenemos que añadir la evolución que este mercado está adoptando en los últimos años en el "mundo desarrollado" y que hemos visto anteriormente. A nadie se le escapará que la moda "fast fashion" no puede traer nada bueno en cuanto a su impacto ambiental, y que el incremento en la volatilidad de este mercado y del acceso globalizado supone un incremento en la demanda, que además se realiza presionando los recursos de terceros, y que hace aún más insostenible esta actividad humana.

Fotografía de Raffaele Esposito en Flickr

Pero realmente...
¿Seríamos capaces de
definir el
impacto ambiental
de la moda?






Para conocer el impacto real de la moda sería necesario realizar un detallado análisis del ciclo de vida de cada una de las prendas que se elaboran y que salen al mercado, una tarea titánica (por no decir imposible), que además llevaría al suicidio masivo de los lectores de este blog, por muy acostumbrados que estén a mis artículos.

Aunque no podamos hacer un análisis detallado, si que merece la pena analizar una prenda genérica y hacer un ejercicio de extrapolación para percatarnos de la entidad del "daño" que ejercemos sobre el medio ambiente cuando elegimos y nos ponemos la ropa que habitualmente llevamos.

En este punto podemos analizar el ciclo de vida de una de las prendas más habituales en el armario de cualquier persona, hombre o mujer, en prácticamente todo el mundo: Unos pantalones vaqueros o jeans, quizás una de las prendas más extendidas y cuyo uso se ha sostenido con el tiempo variando su aspecto y procesado según las modas, por lo que nos servirá perfectamente como indicador del impacto de la moda sobre el medio ambiente.

Analizar el impacto de unos vaqueros en todo su ciclo de vida supone estudiar los impactos generados en el cultivo del algodón que dará lugar a la tela, la extracción de los metales que darán lugar a los botones y remaches, el procesado de ambas materias primas, la fabricación propiamente dicha del pantalón con todas su posibles variantes, el transporte entre todas estas fases, el impacto ejercido por el consumidor durante su uso diario, y por último el impacto que se deriva del destino al que vaya cuando llegue al final de su vida útil.


Evidentemente no nos vamos a perder en un análisis en detalle en este blog, pues existen ya concienzudos estudios al respecto que ya lo han hecho, y con bastante acierto, pero si que podemos percatarnos de las principales cifras de lo que tenemos delante:

  • En el mundo se venden más de 2.000 millones de pantalones vaqueros al año.
  • Unos vaqueros estándar pueden pesar aproximadamente unos 700 gramos, donde 18 gramos aproximadamente serían botones y remaches producidos en metales como latón o cobre.
  • De los dos componentes del vaquero, el mayor impacto con diferencia es el que se da para el hilo de algodón, que acumula hasta el 98% del impacto ambiental de esta prenda, según todos los estudios realizados.
  • Aunque se descarte en las huellas ambientales calculadas por insignificante, se debe tener en cuenta que sólo en la fabricación de estos pantalones vaqueros el planeta invierte algo así como unas 36.000 Toneladas de metales, lo que nos puede ayudar a hacernos una idea de la magnitud de los impactos que si que son relevantes.
  • El cultivo del algodón es el mayor cultivo del mundo, si excluimos el cultivo de especies destinadas a alimentación, cultivándose en el mundo unas 34.000.000 hectáreas de algodón, o lo que es lo mismo, el 2,5% de la tierra ocupada.
  • Cada vaquero precisa de la ocupación de unos 7 m2 de terreno durante un año para producir el algodón necesario para su elaboración.
  • La mitad del algodón cultivado en el mundo está modificado genéticamente.
  • El cultivo del algodón consume el 3% del agua destinada a usos agrícolas,  el 10% de todos los plaguicidas producidos en el planeta y el 25% de todos los agroquímicos fabricados.
  • 1 kg de fibra de algodón procesada consume alrededor de unos 1.700 litros de agua como media, y su huella hídrica puede alcanzar los 9.100 litros/kg si se tienen en cuenta los distintos tipos de impacto sobre el medio hídrico (ver el artículo sobre Huella Hídrica), aunque este impacto puede cambiar sustancialmente en función de la procedencia del algodón, pudiendo incluso llegar a reducirse hasta los 3.100 litros/kg.
  • El 78% de las fábricas de pantalones vaqueros del mundo se concentran en Asia, la mayor parte en China, mientras que los mayores consumos, cerca del 60% se dan en Estado Unidos y Europa.
  • El punto anterior explica que un pantalón vaquero pueda acabar recorriendo una media de 20.000 km. entre camión, tren o barco desde que el algodón se cultiva en la India hasta que el pantalón llega a la tienda en Madrid.
  • Se producen al año unas 20.000 Toneladas de colorante sintético para teñir la tela vaquera, a las que se deben añadir las producidas en colorante índigo natural.
  • Con un uso normal, un pantalón vaquero podría estar consumiendo un mínimo de unos 600 litros de agua para su lavado en todo su ciclo de vida. (calculando para 5 años de vida útil y un lavado cada dos semanas a plena carga en lavadora de última generación).
  • La mayoría de los estudios realizados establecen que la mitad de la carga ambiental de un pantalón vaquero es debida al uso, fundamentalmente por el consumo de energía eléctrica y detergentes en el lavado y planchado de la prenda, pudiendo elevarse considerablemente si se consideran además otras operaciones como el secado a máquina.
  • Al final, durante todo su ciclo de vida útil un pantalón vaquero puede estar consumiendo el equivalente a unos 3700 litros de agua o incluso el doble, o unos 100 Kwh de energía primaria, así como ser el responsable de la emisión del equivalente a 15 kg de CO2.

Después de ver todos los datos anteriores, tenemos que tener en cuenta que el impacto del que hablamos es sólo para unos pantalones vaqueros, hagamos una extrapolación al resto de nuestro armario, y seguramente quedará patente que sólo con vestirnos y ponernos nuestras más preciadas prendas "a la última" ya estamos ejerciendo un impacto considerable sobre nuestro entorno.


Ahora salga a la calle con sus pantalones vaqueros, combínelos con una buena camisa o blusa, unos buenos zapatos y un bolso a juego, todo bien planchado y limpio, y piense en el impacto ambiental con el que parten todas las actividades que realiza cada día solo por el hecho de "arreglarse para salir".

Provocativo video de Morethanprettyknickers - por Eco-Boudoir

Algo se mueve en el mundo de la moda.

Es muy probable que más de un lector se encuentre en estos momentos a punto de abandonar el blog, saturado con un exceso de datos e información, y pensando que el ser humano se encuentra en una debacle autodestructiva que va a acabar con su propia existencia. 

Pero no se vaya todavía, algo está cambiando en el mundo de la moda y tiene que saberlo. 

Resulta evidente que la situación se hace insostenible por las vías actuales, y de esto ya se están percatando empresas, diseñadores, profesionales, amantes del sector y, sobretodo, consumidores.

Si, ha escuchado bien, CONSUMIDORES, ya que la fuerza del cambio en el impacto ambiental de la moda está en el consumidor, y no sólo por el uso que haga de las prendas en el día a día, orientado a que estas tengan el menor impacto dentro del 50% de la huella que le corresponde, sino por la capacidad que este tiene de exigir y modelar la industria a su antojo.

De hecho, ahora ser Eco-Fashion está de moda y cada vez surgen más iniciativas encaminadas a encontrar el equilibrio entre moda y responsabilidad social, entre las necesidades del hombre y la capacidad del entorno por responder a las mismas, en muchas ocasiones gracias a una conciencia colectiva cada vez más informada, responsable y consciente que empuja al mercado a una moda alternativa que responda a sus necesidades.

Algunas alternativas de las que exponga a continuación podrán parecer a los más exigentes simples parches, merchandising barato, o incluso greenwashing del más alto nivel (véase el artículo sobre greenwashing), y en algunos casos es muy probable que así sea, pero en todo caso son claros indicativos de que algo se mueve en el sector.

Destacan, en primer lugar, los movimientos encaminados a actuar sobre el impacto ambiental de las materias primas, entrando con fuerza en esta línea el movimiento "orgánico". En este ámbito vuelve a ser el algodón el máximo exponente y pionero, donde además del medio ambiente se empiezan a incluir otros criterios de responsabilidad social corporativa.

Así, por ejemplo, empiezan a surgir interesantes iniciativas, como la "Better Cotton Initiative", la "Made in Africa", la  "Textile Exchange", o la "Organic Cotton Connect", que se configuran como ONGs, fundaciones o incluso como empresas, orientadas a conectar a todos los actores de la cadena de suministro, desde el productor del algodón hasta el distribuidor de las prendas de vestir, al objeto de disponer de una adecuada cadena de custodia, conocer en profundidad los impactos que se producen sobre el medio ambiente y la sociedad, y actuar en consecuencia para mejorar y alcanzar un cambio a largo plazo del sector que lleve a un cultivo y una producción responsable social y ambientalmente. 
 
Desde las propuestas anteriores se ha dado el salto que cabía esperar hacia el etiquetado de "productos orgánicos" que garanticen el mínimo impacto ambiental de los cultivos que dan lugar a las distintas fibras utilizadas en la ropa, así como la ausencia de productos tóxicos o peligrosos en la producción de la ropa, e incluso en algunos casos la garantía de un comportamiento socialmente responsable.

Estándares desarrollados por organismos como el Centro de Comercio Internacional con su GOTS (Global Organic Textile Standar), la Asociación Oeko-Tex, o Naturland, , son ya certificados reconocidos a escala internacional y usados por múltiples empresas, aunque también han surgido otros desde asociaciones, organizaciones e incluso empresas destinados a calificar distintas fibras como "orgánicas" o "ecológicas".

Tal empuje tiene la actual tendencia hacia el algodón orgánico, que además de este empiezan a surgir con mucha fuerza nuevas propuestas alrededor de otros textiles como la lana o el lino, que también requieren de un especial cuidado en su origen y procesado si se quieren evitar fuertes impactos ambientales, e incluso algunas voces comienza a reclamar también herramientas para buscar "pieles ecológicas", de especial importancia en el sector de los complementos.

De hecho, ya no son sólo las iniciativas de comercio justo o similares, las que venden textiles orgánicos, sino que ya son muchas las cadenas y marcas que se han unido a esta moda y múltiples las opciones y posibilidades de compra que existen, sobretodo en internet. Tal es así, que incluso grandes marcas de venta y distribución textil, aunque en muchas ocasiones de una forma tímida y quizá aún insuficiente, ya presumen de ser también "orgánicas".

Entre otras muchas se puede hablar de marcas como C&A, la que más algodón ecológico utiliza según las estadísticas de la Textil Exchange, vendiendo casi el 38% de su colección en algodón ecológico, y aspirando a que sea la totalidad de la misma en los próximos seis años. Detrás de C&A en este ranking también destacan otras marcas conocidas como H&M, NIKE, Puma, mientras que otros grandes como Inditex o Walmart se han visto superados y ya no figuran como referencia en este punto.

Algunas marcas míticas como Victoria SecretCalvin Klein, se han dado cuenta del surgimiento de lo orgánico, y ya incluyen líneas de ropa íntima "ecológica". Algo que también hizo H&M, que sacó en 2011 una línea de ropa ecológica completa denominada "Concious Collection", y que ha terminado por mantener un buen número de prendas con etiquetado orgánico ante el éxito conseguido.

Cualquiera que sienta la necesidad de combinar moda y sostenibilidad tiene ya en el mercado el suficiente número de propuestas como para asegurarse una conciencia tranquila. Si a eso se añade que el coste para nuestros bolsillos es probablemente menor, es lógico entender que la moda por lo orgánico esté cada vez más de moda.

Tal es el empuje de los textiles orgánicos que el mercado sufre de hecho en los últimos años un serio desajuste, ya que la oferta de algodón orgánico por parte de los cultivos actualmente es muy inferior a la demanda, y la presión de las grandes ha conseguido al final que el mercado de los textiles orgánicos se vea desabastecido. Este hecho, junto con la falta de estandarización en el control de los tejidos orgánicos, son los nuevos retos a los que se enfrenta el sector en esta línea.

Pero ser Eco-Fashion no sólo se limita a vestir fibras orgánicas. La opción "verde" presenta otras muchas líneas de trabajo que también están empezando a coger pujanza en los últimos años, ofreciendo al consumidor nuevas propuestas también muy interesantes.

Comienza por ejemplo a surgir el movimiento DIY (de la expresión inglesa "do it yourself") la creación de la moda en el mismo lugar de su consumo y por los propios consumidores, no sólo mediante grupos locales que buscan la vuelta al tricotado o el ganchillo como modo de autoproducirse ropa de alta calidad y personalizada, sino también mediante grupos de costura que permiten el arreglo y reformado de prendas de vestir para su reuso, o que incluso buscan la creación de su propio entorno de moda

En este punto las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC) están siendo la plataforma de lanzamiento de estas tendencias de moda y de otras alternativas. Buena prueba de esto es la pujanza de algunas redes como la de Stitch 'n Bitch, donde se dan cita múltiples grupos de tricot y crochet, el crecimiento en los últimos años de webs y blogs creados bajo esta temática con miles de seguidores y visitas diarias, o el movimiento Yarnbombing (conocido también como los grafiteros del punto), un movimiento que todos hemos visto en alguna ocasión en algún telediario, dedicado a vestir monumentos, árboles o incluso mobiliario urbano para reclamar precisamente esta rama de moda local.


Y es que la moda alternativa también se convierte en 2.0 y da lugar a todo tipo de movimientos que llegan incluso a conformarse como hacktivismos sobre la moda, movimientos con tintes político-artísticos que reclaman un cambio real e inmediato del actual esquema de consumo, más allá incluso de propuestas que consideran taimadas o simples parches.  

En cualquier caso, muchos de estos movimientos buscan en gran medida, y como fondo de sus reivindicaciones, cambiar la cantidad por la calidad. Y este es precisamente uno de los pilares fundamentales de ser ECO-Fashion: pasar al, denominado ya por muchos como, "slow-fashion", y dejar de lado los movimientos consumistas desaforados para comenzar a realizar un consumo de calidad y adecuado a las necesidades reales de cada persona.

Por otro lado, otra de las líneas de trabajo del mundo Eco-Fashion, lógica si pensamos en el ciclo de vida de nuestros pantalones vaqueros, es buscar el reciclado o la reutilización para conseguir dos cosas: Evitar la generación de un residuo, que requiere de un tratamiento y tiene un fuerte impacto ambiental, y evitar la necesidad de fabricar un producto nuevo a partir de materias primas vírgenes comenzando de inicio todo el ciclo de vida.

En este sentido, al igual que en las alternativas anteriores, también son cada vez más las opciones que buscan reciclar textiles y otros residuos que pueden usarse como ropa de segunda mano por otras personas, reciclarse para otros usos distintos (como trapos, o incluso como absorbentes), o que terminan convirtiéndose incluso en complementos, nuevas prendas de vestir o incluso en prendas de moda "Vintage" en mercados alternativos, cada vez más de moda y más demandados, algo de lo que también alguna que otra marca se ha percatado. 

photo credit: Urban Woodswalker via photopin cc
De hecho algunas firmas como Kenzo o Yves Saint Laurent ya han elaborado algunas colecciones "vintage", de relativo bajo coste, con líneas de ropa reciclada a partir de telas sobrantes, y algunas cadenas como H&M ya incluyen el reciclado como alternativa para sus clientes, planteando la línea "longlivefashion" de recogida y reciclado de ropa.

Algunos incluso van más allá y proponen la opción de fabricar ropa y complementos a partir de residuos, convirtiendo a la moda en una suerte de industria recicladora, no sólo de textiles, sino de cualquier tipo de residuo que pueda generar un nuevo artículo.

En este punto, están algunas firmas como G-Star, que propone una colección de ropa fabricada con un tipo de plástico procedente del reciclado de plásticos del océano, o incluso empresas como la española ECOALF, que van mas allá de líneas puntuales de actuación, y que apuestan por una moda totalmente sostenible, basando toda su oferta en un reciclaje completo de materiales para la fabricación de artículos de moda, sin que ello suponga un detrimento de las calidades o del concepto de elegancia y diseño.

Y junto con todo este nuevo movimiento de lo orgánico, el diseño de calidad, el slow-fashion, y el reuso y reciclaje de materiales, comienzan a extenderse con fuerza los eventos, plataformas y organizaciones destinados a unir fuerzas y potenciar la moda sostenible.

Así, en el mundo de la moda empiezan a surgir, y con mucha fuerza, los eventos sobre moda sostenible que pretenden fomentar y dar a conocer esta opción al público en general y agrupar a los distintos actores de este sector en un único punto para la búsqueda de sinergias y nuevas líneas de trabajo. También son cada vez más numerosos y exitosos los showrooms y las pasarelas de moda sostenible, las jornadas y exposiciones creadas alrededor de esta temática, e incluso las comunidades creadas alrededor de la moda sostenible.

Especial interés están adquiriendo iniciativas como las pasarelas de moda sostenible o las jornadas dedicadas a esta nueva tendencia en la moda. En España han sido muy exitosas este año iniciativas como La Pasarela de Moda Sostenible de Barcelona, o las II Jornadas de Moda Sostenible de Madrid. Iniciativas que demuestran que cada vez existe mayor conciencia de los impactos que social y ambientalmente tiene la moda.

No obstante, aún queda mucho por hacer, se debe cambiar y mucho el esquema de pensamiento consumista de una buena parte de la sociedad, debe cambiar el modo en el que la gente ve la moda en su día a día, de forma que pueda empezar a pensar, a plantearse preguntas sobre la procedencia de su ropa, los materiales, su responsabilidad en su fabricación. Solo a partir de ahí el mundo de la moda podrá empezar a dar pasos más firmes hacia lo sostenible, hacia la potenciación de lo local, de las fibras orgánicas y del reciclaje de materiales, de la calidad y de la compra por necesidad y no por impulso.

En esta ocasión quiero dedicar este post sobre moda y medio ambiente a mi amiga Concha Casas, la persona más Eco-Fashion que conozco, suerte con tus proyectos guapa!!!


¿Dónde puedo encontrar más ...:

...Sobre temas genéricos y moda sostenible?
La revista temática de diseño "Monografica".
La plataforma de Moda Transparente - Slow Fashion Style.
Occhiena - Central de Moda Ética de Andalucía.
La Plataforma Fashion Revolution.
Centro de Moda Verde de Berlín.
Ethos París - Empresa de Moda ética.
La página web de Kate Fletcher, referencia en moda sostenible.
...Sobre algodón y otras fibras orgánicas?
Organic Cotton Colours, S.L. - Fibra de algodón orgánico certificada.
Lebenskleidung - Empresa especializada en tejidos de algodón y seda orgánica.
La Guía del Algodón, del Centro de Comercio Internacional.

...Sobre el ciclo de vida de unos pantalones vaqueros?
El ciclo de vida de 11 productos de Levi's
Declaración ambiental de unos Jeans producida por la Agencia Ambiental Francesa.
...Sobre alguna de las inicitativas nombradas en este Blog?
La campaña Long Live Fashion de H&M
Iniciativa Raw for the Oceans, de G-Star.
Ecoalf - Iniciativa empresarial de moda sostenible.
Buscador de moda ecológica - Ecofashion World .




Comentarios

  1. hola a todos y felicitaciones por compartir tanto sobre el mundo de la moda y diseño. Para quienes estamos empezando, este tipo de recursos nos ayuda mucho a aprender. Les comento que hace un tiempo hice un curso y me puse a diseñar mis propios productos. Estoy vendiendo en http://elo7.com.ar y les invito a pasarse. Estaría bueno que nos recomienden también otros sitios en donde salir a vender el diseño que producimos. Gracias y saludos desde Escobar, Buenos Aires!

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    Respuestas
    1. Muy buenas +Ana Ricuccini ¿¿que aportas tu en tus productos en esta línea del slow-fashion?? Cuentanos más de tus ideas y fundamentos de moda para conocoer qué aportas a la línea eco-fashion.

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  2. Respuestas
    1. Gracias COCORA por tus palabras. Celebro que te haya gustado tanto. Un placer !!!!

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